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Elmyr De Hory. El arte de la farsa

Elmyr de Hory es considerado por muchos el falsificador de arte más talentoso y exitoso del mundo. Luchando por una carrera como artista, con cierta desfortuna, se dió cuenta por el camino que tenía un don excepcional para imitar los estilos de los grandes maestros modernistas. No obstante, estas falsificaciones, que pasaron imperceptibles durante décadas por muchos expertos del arte, era sólo una rama más de una existencia inmersa en el engaño.

Vida temprana.

Después de contrastar la información con investigaciones y el testimonios, hoy en día se sabe que Elmyr nació en 1906, como Elemér Hoffmann en Budapest, Hungría. Comenzó su formación artística formal en la colonia de arte húngaro de Nagybánya a los 16 años, y continuó en la escuela de arte Akademie Heinmann en Munich. En 1926 se trasladó a París y se matriculó en la Académie la Grande Chaumière, donde estudió con Fernand Léger.

A lo que se refiere a su familia, Elmyr siempre contó que su padre era católico y un diplomático de la aristocracia; pero los libros de contabilidad de Budapest lo enumeran al como un comerciante judío de artesanía. También contó que los nazis asesinaron a su familia, pero según el testimonio del Mark Forgy, su asistente-aprendiz personal durante más de una década en Ibiza, Elmyr recibió la visita en varias ocasiones de un presunto primo suyo que al final resultaba ser su hermano. El hecho de que fuera perseguido por el nacismo, al ser judío y homosexual, posiblemente fuera el catalizador para crear falsas identidades, y tal vez encuentra su origen en la necesidad de tener que cuidar su imagen y obfuscar su rastro para salvar la vida. En todo caso, lo que se supone saber hoy sobre su identidad puede seguir estando abierto a otro «giro argumental» en el futuro.

Elmyr De Hory tendía a crear su alter ego de procedencia aristocrática que había pasado por episodios de desfortuna y se sentía obligado a vender sus posesiones para financiar su nivel alto de de vida. Según Elmyr, el retrato que poseía de él y su hermano fue realizado pro el famoso retratista húngaro Philip de László. Sin embargo, cuando en 2010 Mark Forgy, como único heredero de todas las pinturas de Elmyr, expuso junto con el resto de obras este retrato De László Trust le dijera que la obra ciertamente no era del apreciado retratista, sino simplemente otra falsificación. El hecho de que De Hory forjara un retrato doble de la infancia de él y su hermano con trajes de marinero (un hermano que, según él, ya no estaba vivo …), firmado a nombre de un artista que en ese momento sólo retrataba a la élite de la plutocracia europea, debía ser un nexo de unión para validar todas las mentiras sobre su procedencia.

Cuando el joven Elemér terminó sus estudios de arte, su estilo de pintura figurativa quedó obsoleto, al surgir nuevas tendencias de vanguardia como el fauvismo, el expresionismo y el cubismo. Esta dura realidad y las ondas de choque económicas de la Gran Depresión empañaron cualquier perspectiva de que pudiera ganarse la vida con su arte.

Los archivos policiales de Ginebra, Suiza, indican cargos y arrestos por delitos menores entre finales de los años veinte y durante la década de los treinta. Durante este período, fue condenado diez veces en cinco ciudades europeas por delitos que incluyen fraude con cheques, falsificación de documentos y reclamo falso de un título aristocrático. Esto indica que su habilidad en el artificio tuvo su origen en el fraude financiero, impulsado probablemente por la incapacidad de vivir dentro de sus posibilidades del estilo de vida deseado; en una posguerra que más tarde llevó a una depresión económica que empujó a muchos a vivir al día y dejaba poco para ahorrar, menos aún, comprar arte.

Al estallar la Segunda Guerra Mundial, de Hory regresó a Hungría. Pronto terminó en una prisión de Transilvania en los Cárpatos para disidentes políticos; debido a haber estado involucrado con un periodista británico y presunto espía. Aunque fue liberado más tarde durante la guerra, solamente un año despuésse supone que terminó en un campo de concentración alemán por ser judío y homosexual. No obstante, esta historia nunca ha sido confirmada. Edith Tenner, la viuda del primo materno de Elmyr y su único pariente sobreviviente, sugirió que el falsificador podría haber pasado la guerra en España. Otras fuentes cercanas cuentan que se escapó del hospital de una prisión alemana para posteriormente emigrar a Hungría.

El falsificador bon vivant.

Al llegar a París después de la guerra, inicialmente De Hory tuvo poco éxito en ganarse la vida con su arte. En cambio, se dio cuenta de su asombroso talento para copiar estilos de pintores destacados. Se supone que su carrera comenzó cuando logró vender un dibujo a pluma y tinta a una mujer británica como un Picasso original. Después de haber vivido por repetidos intentos fallidos de encender su propia carrera, Elmyr se centró en su talento para imitar, vendiendo sus réplicas a galerías de renombre en París pasando por aristócrata húngaro desplazado que vendía su colección de arte.

Elmyr l’aristocrate

Durante un tiempo, se centró en la falsificación de obras en papel, ya que el papel correcto era más fácil de obtener y estas obras podían pasar desapercibidas más fácilmente, puesto que muchos de los artistas que falsificó, como Picasso y Matisse, aún estaban vivos y podrían darse cuenta de una nueva pintura sobre lienzo. Esta técnica de “volar bajo el radar” y hacer sólo obras menores lo llevó incluso a producir falsas litografías para ocultar el rastro.

De Hory evitó usar cualquier tipo de pigmento en papel hasta 1949, cuando comenzó a agregar témpera y acuarela a sus dibujos a tinta; resolviendo la complicación añadida del color con el secado ayudado por una bombilla y envejeciendo el papel con un cepillado con té.

Al producir obras sobre lienzo, Elmyr solía comprar obras del siglo XIX en mercadillos y rasparlas, consciente de cómo se producían los exámenes forenses de los soportes. Para envejecer artificialmente las obras, usó té dos barnices comerciales ampliamente disponibles: Vernis à craqueleur, un barniz que produjo un agrietamiento rápido, y Vernis à vieillir, que imparte un tono matiz de añejamiento dorado.

En 1947 Elmyr se mudó a Nueva York. Más tarde ese mismo año, pudo encontrar una camilla correcta sobre un lienzo de época, probó su primera pintura de Modigliani y la horneó en el horno para secar la pintura al óleo. Aun así, el óleo tardó dos meses en secarse, pero el resultante se vendió con facilidad a la Galería Niveau en Nueva York. Poco después, expandiría su repertorio de falsificaciones para incluir también obras de Matisse y Renoir, pero a lo largo de su carrera se concentró mayormente en Modigliani; dado que fue un artista con una vida muy corta, sus obras escasas y objeto de deseo por muchos. A partir de ese punto, Elmyr empezó a crear un mundo ilusorio alrededor de su persona que le dio a su arte y a él mismo la apariencia de autenticidad. Esto le trajo amigos, clientes y aceptación. Para evitar sospechas, había comenzado a firmar las obras con muchos seudónimos: Joseph Dory, Joseph Dory-Boutin, Louis Cassou, Elmyr Herzog y E. Raynal.

Elmyr De Hory in studio, 1961

En 1960, De Hory pactó un acuerdo comercial con dos marchantes de arte, Fernand Legros y Real Lessard, quienes idearon muchas de las tácticas más brillantes e insidiosas para corromper los mecanismos epistemológicos que gobiernan el mercado del arte.

Por encima de todo, Legros y Lessard reconocieron la importancia de contratar peritos del arte que podían «garantizar» la autenticidad de las obras. Sabían a quién sobornar y a quién engañar. Consiguieron convencer al artista Kees van Dongen de que él mismo había pintado una obra realizada por Elmyr De Hory. Al realizar una exposición sobre Raoul Dufy, se aseguraron de mezclar obras auténticas entre las realizadas por Elmyr. Colocaron falsificaciones en subasta y luego las volvieron a comprar, lo que dio a las pinturas la autoridad de haber sido públicamente vendidas anteriormente. Para garantizar un suministro de precedentes fiables hicieron copiar sellos y producir sus propios documentos. Lo mismo hicieron con los sellos de aduana, lo que facilitó el transporte y a su vez proporcionaron una procedencia artificial. Adquirían monografías de antes de la guerra porque las placas eran fáciles de reemplazar con una copia fotográfica de una falsificación de De Hory.

Pocos sucesos en el mundo del arte confieren tanto estatus como la inclusión de una imagen en un libro, ya que señala una autenticidad casi incuestionable y un estatus de élite. Tanto el dúo de marchantes como Elmyr, entendieron cómo explotar los puntos débiles del sistema. Durante las décadas de 1950 y 1960, se cree que De Hory forjó más de mil obras de grandes artistas que se vendieron por los cinco continentes. Muchos han sido retirados de los museos. Otros, dicen algunos expertos, no lo han hecho. De Hory creó tantas falsificaciones de Amedeo Modigliani que se ha vuelto imposible compilar un catálogo definitivo de la obra original del artista, según Kenneth Wayne, director de The Modigliani Project.

Sin embargo, no anticiparon nuevas técnicas forenses para analizar los pigmentos. Lo más probable es que esto se debió a la falta de conocimiento sobre la historia en lo que se refiere a la composición de las pinturas, y a la incapacidad de anticipar nuevas técnicas forenses como la fluorescencia de rayos X y la espectrometría raman. Estas tecnologías pueden determinar rápidamente composiciones elementales y moleculares e identificar materiales que delatan una fecha de producción posterior a la que la pintura pretende ser, y en este crucial aspecto se pudo exponer el artificio de Elmyr De Hory.

En 1964, muchos expertos y galerías de artecomenzaron a sospechar de estas obras., cuando Legros vendió 56 falsificaciones al millonario petrolero de Texas Algur Meadows, quien descubrió el fraude y alertó a Interpol, desenmascarando a De Hory como el artista detrás de las obras. La policía pronto estuvo tras la pista de Legros y Lessard. Legros envió a De Hory a Australia durante un año para mantenerlo fuera del ojo de la investigación.

Estancia en Ibiza.

De Hory, center the life and soul of the Ibiza parties.

La mayoría de las obras que pintó se realizarían en Ibiza en la década de 1960, donde su villa, La Falaise, poseía un estudio oculto. Su vida era relativamente tranquila, hasta que se destapó la trama. Escapando de la justicia, pronto tuvo a Legros como cohabitante en la villa, quien afirmó la propiedad y amenazó con desalojar a De Hory de La Falaise. La conviviencia con Legros era cada vez más difícil, así que De Hory decidió irse de Ibiza.Legros y Lessard fueron detenidos poco después y encarcelados por cargos de varios fraudes con cheques.

Elmyr, cansado de eludir a la Interpol durante ya algún tiempo, decidió volver a Ibiza y aceptar su destino. No fue hasta agosto de 1968 que un tribunal le condenara, y únicamente por delitos de homosexualidad, sin poder mostrar ninguna evidencia visible de apoyo y poder asociarlo con los fraudes de Legros y Lessard; condenándolo solamente a dos meses de prisión en Ibiza y un año de expulsión de la isla. Durante ese período residió en Torremolinos, Málaga.

Un año después de su liberación, de Hory, para entonces una celebridad, regresó a Ibiza. Poco después le contó su historia al escritor Clifford Irving, quien escribió su biografía con el título: ¡Fake! La historia de Elmyr de Hory, el mayor falsificador de arte de nuestro tiempo, que convirtió en un bestseller internacional. El propio Irving fue posteriormente condenado por otra biografía fraudulenta de Howard Hughes, el famoso magnate aviador.Poco antes, Irving y De Hory participaron en el documental de Orson Welles F for Fake (1973), que retratade forma cercana a este dúo de falsificadores y sus circunstancias abstractas. En el documental, De Hory cuestionó que sus falsificaciones fueran inferiores a las pinturas originales, sobre todo porque habían pasado desapercibidas porla «reputada» clase experta y fueron apreciadas cuando se creía que eran genuinas. En F for Fake, Welles también planteapreguntas sobre la naturaleza intrínseca del proceso creativo y cómo el engaño, la ilusión o directamente el fraude a menudo pueden prevalecer en el mundo del arte; en algunos aspectos, minimizando la culpabilidad del falsificador de arte y los valores atípicos alrededor de él.

En 1969 una serie de escándalos recientes habían conectado a De Hory con falsificaciones en los Estados Unidos y Francia. Sin embargo, en España todavía estaba a salvo de las consecuencias. Así que abrazó a su nueva personalidad: el gran falsificador que había engañado al mundo del arte.

A principios de los años 70, de Elmyr decidió nuevamente probar suerte en la pintura, pero esta vez vendería su propia obra original. Aunque hubiera había ganado cierta fama en el mundo del arte, obtuvo pocas ganancias y pronto se enteró de que las autoridades francesas estaban intentando extraditarlo para que fuera juzgado por cargos de fraude. Por la regla esto llevaba bastante tiempo, ya que España y Francia no tenían ningún tratado de extradición en ese momento. España pasaba por sus últimos años de la dictadura.

El 11 de diciembre de 1976, Mark Forgy, el asistente y compañero de Elmyr, le informó que el gobierno español y el francés habían llegado a un acuerdo para extraditarlo. Poco después, de De Hory tomó una sobredosis de calmantes y le pidió a Forgy que no interviniera ni le impidiera quitarse la vida. Sin embargo, Forgy luego fue en busca de ayuda para llevar a De Hory a un hospital local, aunque en el camino murió en los brazos de Forgy. Más tarde, Clifford Irving había expresado dudas sobre el suicidio de Elmyr, alegando que pudo haber fingido su propia muerte para escapar de la extradición, pero Forgy ha descartado esta teoría.

A lo largo de su carrera de 30 años, Elmyr de Hory insertó más de 1000 falsificaciones en el mercado del arte, muchas de estas obras aún residen sin exponer en museos y colecciones privadas en la actualidad. Viviendo una vida que puede verse como una de las obras de arte conceptual más grandes del siglo XX, lo que a su vez significó una profunda crítica del mercado del arte. Lo único que puede estar seguro de este maestro farsante es la incertidumbre de la leyenda que lo rodea y el alcance de su farsa.

Referencias:

Martinique, E. (2019). Elmyr de Hory – The Story of the Most Famous Forger in Art History. Online Art Blog: Widewalls

Taylor, J. (2014). The Artifice de Elmyr De Hory. Online Blog: Intend to Deceive, Fakes and Forgeries in the Art World

Hillstrom Museum of Art (2020). The Secret World of the Art Forger Elmyr De Hory: His Portraiture on Ibiza. USA: Gustavus Adolphus College

Forgy, M. (2012). The Forger’s Apprentice: Life with the World’s Most Notorious Artist. CreateSpace. Print.

Rød, J. (2010). Fake Fakes in the Forger’sOeuvre. Online Blog: Elmyr de Hory: The Official Website by Mark Forgy

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Hausmann Portrait - 1933-36-minRaoul Hausmann y su refugio en Ibiza

Raoul Hausmann y su refugio en Ibiza

Raoul Hausmann nació en Viena en 1886, como hijo de un pintor académico. En 1900, toda la familia se había mudado a Berlín, donde el joven Hausmann se encontró con las influencias del cubismo, el expresionismo y el futurismo antes de convertirse en uno de los fundadores del movimiento Dadá de Berlín en 1918. Dos años antes, el movimiento dadaísta surgió en Zurich como reacción a la Primera Guerra Mundial como un cuestionamiento iconoclasta de las formas y objetivos del arte. Sin embargo, la versión berlinesa del dadaísmo adoptó una postura más política: con el seudónimo Der Dadasophe, Hausmann ejerció un destacado papel con críticas institucionales en Alemania durante los años transcurridos entre las dos guerras mundiales, hasta ser perseguido por el régimen nazi.

Al no encontrar soluciones en bellas artes y particularmente en pintura, Hausmann fue posiblemente el inventor del fotomontaje, que consiste en conjuntar, sin plan definido, recortes de fotografía, periódicos y dibujos con la intención de obtener una obra plásticamente nueva que asumiera un mensaje político, moral o poético. Surge como una especie de anarquía visual (visueller Anarchie), conviritiéndose más tarde en una forma extendida de arte moderno. Aparte de la importante aportación del fotomontaje, Raoul Hausmann es conocido por ser uno de los precursores de la poesía fonética, una forma experimentalista que evita usar la palabra como mero o único vehículo de significado. Uno de sus poemas más famosos, Fmsbw, influyó profundamente en el trabajo de su amigo e importante dadaísta Kurt Schwitters.

[caption id="attachment_4576" align="aligncenter" width="768"]raoul hausmann der dadasophe in Berlin Raoul Hausmann y Hannah Hoch en la 1ª Feria Internacional Dadá (Berlin, 1920)[/caption]

El Dadaísmo surge en 1916, en plena guerra mundial, con la intención de destruir todos los códigos preestablecidos en el mundo del arte. Es considerado un movimiento antiartístico, antiliterario y antipoético, ya que cuestiona la misma existencia del arte, la literatura y la poesía con sus respectivas normas establecidas. Este movimiento se presentó desde el principio como una ideología total, siendo no únicamente un rechazo de toda tradición o esquema anterior a él, sino representando además una forma de vivir.

El movimiento nació en el Cabaret Voltaire de Zurich, cuando la ciudad suiza se había convertido en refugio para emigrantes de toda Europa que escapaban de la guerra y donde se reunieron representantes de diversas escuelas como el expresionismo alemán, el futurismo italiano y el cubismo francés. El dadaísmo reúne la particularidad de no ser un movimiento de rebeldía contra una escuela anterior, sino que cuestiona el concepto del arte en su totalidad. Por primera vez en la historia, el caos, el azar o lo imperfecto se definían como belleza, estableciéndose como elementos centrales dentro de su movimiento. Con marcadas tendencias hacia escandalizar y la destrucción como objetivo… de hecho, nada hacía más feliz a un dadaísta que escandalizar a un burgués.

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Izq.:  «ABCD», Raoul Hausmann (1923) Drcha.: «Cabeza mecanica – El espiritu de nuestro tiempo», Raoul Hausmann. (1919)

Dadá es en definitiva anti-todo; anti-arte, anti-literatura, anti-dadá incluso… su propio nombre fue escogido al azar, representando «lo fortuito» como un rasgo principal del movimiento; así como la libertad máxima, la destrucción de normas y cánones, representar con tal de incomodar y descolocar por completo los usos tradicionales del arte. El dadaísmo sentó un precedente muy importante para el arte contemporáneo, ya que contradice conceptos anteriormente inamovibles como la belleza eterna, la eternidad de los principios, las leyes de la lógica y la inmovilidad del pensamiento. Los dadaístas, en cambio, promovían la espontaneidad, la libertad del individuo, lo inmediato, lo aleatorio, la contradicción, defienden el caos frente al orden y la imperfección frente a la perfección.

Refugio en Ibiza.

Raoul Hausmann desembarcó en Ibiza entre 1933 y 1936, producto de una huida de Alemania por figurar en la lista de «artistas degenerados» confeccionada por el régimen Nazi. Llegaba acompañado de su mujer, Hedwig Mankiewitz, y de Vera Broïdo, su amante, ambas judías igual que él.

Durante sus tres años de estancia, Hausmann recorrió los rincones más característicos de la isla. La simplicidad, la morfología de sus paisajes, las costumbres arcaicas de sus habitantes y su arquitectura rápidamente subyugaron al artista. Embriagado por la pureza material y cultural del lugar, se centró principalmente en toda referencia a cuanto estaba intacto o que no hubiera sufrido alteración alguna post-industrial.

Finca con torre, Ibiza (1934)

De este modo, descubrió la importancia de la cultura material en la arquitectura rural ibicenca; algo que impregnó el exhaustivo análisis que hizo de sus construcciones y la morfología de sus paisajes. Hausmann admiraba el sentido de autonomía y autosuficiencia que encarnaban estas casas de los campesinos. Admiraba del mismo modo la singular sencillez, así como la nobleza y pureza de las formas arquitectónicas de geometrías claras y proporciones controladas, creadas exclusivamente para dar respuesta a las necesidades de sus habitantes; una «arquitectura sin arquitectos» en la que observaba algo primitivo así como contemporáneo.

Hausmann comenzó a escribir ensayos antropológicos e históricos sobre la isla, y sus imágenes se publicaron en distintas revistas. Sus dibujos, recogidos en agendas y cuadernos de notas, aportan una mirada única sobre los orígenes de la razón constructiva y los materiales de aquellas fincas rurales. También hizo de estas casas uno de los principales motivos de sus fotografías, así como de los habitantes de Ibiza. El austríaco tenía una sensibilidad especial para la fotografía, con la intención de proyectar pequeñas pero intensas experiencias de las que el espectador pudiera extraer su particular apreciación.

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Fotos y notas de R. Hausmann: Finca Can Mestre / Can Palerm

Su discurso lo trabajará en cientos de páginas mecanografiadas y casi medio millar de negativos fotográficos, así como un libro titulado Hyle. El legado del artista ilustrará el “virgen” paisaje ibicenco, que sostenía una aislada y arcaica cultura. Ambos constituyeron el escenario perfecto para la experimentación y el desarrollo artístico de Raoul; un ambiente armonizado, resultado de la respetuosa interacción material de campesinos que echaban mano de recursos naturales únicamente para responder a sus necesidades, donde limitaciones técnicas y la oferta natural condicionaban los resultados.

Estas obras se verán complementadas con el trabajo de investigación de Hausmann, identificando nexos que relacionaban la cultura material presente en la arquitectura de Ibiza con referentes en otras culturas mediterráneas; hecho que también cautivaría a estudiosos posteriores, como sería el caso Rolph Blakstad a partir de los años 50.

Cuando comenzó la guerra civil española Hausmann se unió al bando republicano e incluso llegó a organizar un comité internacional antifranquista en Ibiza. Pero cuando la isla cayó en manos del bando franquista se vio obligado a abandonarla y continuar su exilio en Suiza. Los años que siguen los describe como un amargo exilio, durante los cuales su obra se dispersó o fue destruida. Después de terminar la Segunda Guerra Mundial en Europa, Hausmann se asentó en Limoges, Francia. Allí reanudó su producción artística de la cual entre otros retomó la pintura, que había dejado de lado durante tantos años, y, según testigos locales, vivió una vida bastante solitaria hasta su muerte en 1971.

Izq.: Raoul Hausmann, L’homme qui a peur des bombes (The Man who is Afraid of Bombs) (Film. 1957) / Drcha.: Raoul Hausmann, Dada Raoul, (1951)

Hausmann era conocido por ser un rebelde durante toda su vida. Nunca daba nada por hecho, y luchó siempre en contra de todo tipo de certidumbres que consideraba injustificadas. Su vida fue una continua lucha por contrarrestar el autoritarismo y el fanatismo alemán del momento. Ante esta realidad siempre matuvo una postura dadaísta fiel a la contradicción. Cuestionó profundamente el estado del mundo, la sociedad y el así llamado progreso, en una época en la que se consideraba algo puramente beneficioso; una doctrina de pensamiento que más tarde contribuiría a los desastres de dos guerras mundiales. 

Al llegar a Ibiza, sin embargo, Hausmann admirará una cultura y modo de vivir arcaicos, el trabajo artesanal y una arquitectura sencilla y utilitaria. Sus estudios de las casas ibicencas, que eran el resultado de muchas influencias culturales (fenicia, egipcia, romana, árabe, etc.), tenían como fin demostrar que la idea de un único origen es una ficción, y que la llamada ‘pureza’ de un pueblo o cultura no existe. Sus retratos de los campesinos de la isla se diferencian drásticamente de los retratos ‘raciales’ tan practicados en la época. A medio camino entre el estudio y la poesía, describía a los sujetos cargados de dignidad, como “fieros y amantes de la libertad”, y le gustaba retratarlos en fotografías fuera de su contexto habitual.

Photo: Raoul Hausmann

Uno puede argumentar, que tanto la profundidad del pensamiento de Hausmann como la amplitud de sus centros de interés, como escritor, poeta o como fotógrafo siguen aún hoy en día infravalorados. Llama además la atención la sencillez de sus imágenes, ya que era reacio a grandes artificios o efectos, resultando en una fotografía modesta al tiempo que muy real y poderosa. En este artículo meramente se consigue mostrar una parte de la obra y creatividad de este artista extraordinario, animando al lector con interés a indagar más profundamente en la obra de Hausmann.

Para finalizar, un ejemplo característico del movimiento dadaísta, la poesía fonética:

«La Gran Guerra en pocas palabras» (extracto de una conferencia sobre el movimiento artístico de Dadaísmo y su contexto histórico. La banda sonora está compilada de música futurista y dadaista y poemas de los años 1910 y 1920 como Kurt Switters, F.T. Marinetti y Raoul Hausmann.)

 

Referencias:

Crespo MacLennan, G. (2017). Raoul Hausmann: fotógrafo en Ibiza. Diario: El País.

Teixeira, C. (2018). La Ibiza Inédita de Raoul Hausmann. Blog online: Leer y tejer.

Plataforma ArteEspaña. Entrada: Definición del Dadaísmo. (2005). Enciclopedia del Arte (online).

Le Musee Rochechouart (2018). Entrada: The Raoul Hausmann Resource Library. Chateau de Rochechouart.

 

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